Maelström.

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En este post hablaremos de la leyenda nórdica del Maelströn. 

Muchos conoceréis la leyenda a través de los escritos de Julio Verne (en su novela “20.000 leguas de viaje submarino”) y de Edgar Allan Poe (en su cuento “Un descenso al Maelströn”).

Poe, el padre de la literatura de terror, lo describe como: un lugar en el que las aguas oscuras se levantan en un giro vertiginoso, donde el mar alcanza gran profundidad, con un agujero en su centro y cuyo fondo está lleno de cavidades (las cuales producen en la superficie los temidos remolinos).

El Maelström, cuyo significado es “corriente que gira”, es un remolino que se forma en el mar al sur del archipiélago de las Lofoten, en Noruega. Y se le ubica, exactamente, entre las islas Sorland y Værøy de dicho archipiélago.

El Maelström se forma por la conjunción de las fuertes corrientes que atraviesan el estrecho (llamado Moskenstraumen) entre las islas mencionadas y la gran amplitud de las mareas.

El canal de Moskenstraumen tiene unos 8 kilómetros de anchura con fondos rocosos y zonas con bancos de arena de extrañas e irregulares formas que van subiendo rápidamente desde el oeste hacia el este, hasta alcanzar muy poca profundidad.

En esta zona, caracterizada por ser una zona con una gran cantidad de islas y pasos estrechos modelados por la acción glaciar, se originan grandes corrientes debido al ascenso y descenso de la marea, las cuales producen fuertes turbulencias en la superficie del mar.

El movimiento de las masas de agua (movimiento debido a los cambios de mareas) hace que estas  se canalicen y se desvíen gracias a la orografía submarina. Haciendo que parte de este flujo regrese en sentido contrario por los extremos colindantes a la costa, a pesar de que por el centro del canal, siga circulando una fuerte corriente principal.

Estas turbulencias provocaban, antiguamente, la muerte y desaparición de algunos pescadores que faenaban por esta zona.

Estos acontecimientos y la formación súbita de fuertes vórtices, hicieron que se generara el mito del Maelström.

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El remolino se forma cuando dos corrientes de sentidos contrarios, chocan entre sí. La fricción de sus capas límites forman fuertes turbulencias que generan, a su vez, un movimiento circular de un cilindro de agua de la altura de las corrientes que se encuentran.

Este proceso se debe a la excentricidad de la Eclíptica (línea curva por donde transcurre el Sol alrededor de la Tierra) por la inclinación del eje terrestre, a la que hay que sumar la excentricidad (parámetro que determina el grado de desviación de una sección cónica con respecto a una circunferencia) de la órbita lunar. Por lo que la influencia de las mareas llega hasta latitudes considerables, especialmente en el Atlántico Norte.

El choque de la masa de agua que entra con la que sale, produce los torbellinos que pueden llegar a ser de unos diez metros de diámetro y de cinco metros de profundidad.

En la actualidad, el Maelström ha pasado de ser una maldición para los navegantes a convertirse en una atracción para los turistas.

El conocimiento de los horarios de las mareas y el conocimiento del fenómeno nautico, hace que muchos visitantes se acerquen a sus orillas para ver el magnífico espectáculo de la fuerza que posee la naturaleza.

Así que si vais a visitar Noruega, no dudéis en ir a visitar uno de los mayores peligros para la gente del mar: “El Maelström” 

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“De pronto, instantáneamente, todo asumió una realidad clara y definida, formando un círculo cuyo diámetro pasaba de una milla. El borde del remolino estaba representado por una ancha faja de resplandeciente espuma; pero ni la menor partícula de ésta resbalaba al interior del espantoso embudo, cuyo tubo, hasta donde la mirada alcanzaba a medirlo, era una pulida, brillante y tenebrosa pared de agua, inclinada en un ángulo de cuarenta y cinco grados con relación al horizonte, y que giraba y giraba vertiginosamente, con un movimiento oscilante y tumultuoso, produciendo un fragor horrible, entre rugido y clamoreo, que ni siquiera la enorme catarata del Niágara lanza al espacio en su tremenda caída”.

Edgar Allan Poe

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