Gil Eanes y los monstruos marinos.

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En este post hablaremos del navegante y descubridor portugués Gil Eanes, quien con su pericia y su voluntad, logró atravesar Cabo Bojador y acabar con los “monstruos marinos” que allí existían.

Entre 1424 y 1433 el príncipe Enrique de Portugal envió quince expediciones cuya misión era la de llegar más allá del Cabo Bojador.

Todas las expediciones volvieron con la noticia de que el “Cabo del Miedo” (nombre por el que también era conocido el Cabo Bojador) era infranqueable.

El Cabo Bojador está en  la extensión de la costa occidental africana en el Océano Atlántico, que ahora forma parte del Sahara Occidental. Su nombre árabe, Abu Khatar, significa “el padre de peligro”.

En esta zona marítima hay gran cantidad de arrecifes y bancos de arena, haciendo peligrosa la navegación en estas aguas para los marinos.

La desaparición de los barcos que navegaban por esta zona, dió lugar a mitos y leyendas, como los de la existencia de monstruos marinos y el de la imposibilidad de pasar el Cabo del Miedo hacia el sur.

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Los geógrafos de esta época, creían que la parte habitable del globo era el hemisferio norte y que el clima de alrededor del ecuador era tan ardiente, que nadie podría atravesarlo.

Además para rellenar en los mapas todo aquello que se ignoraba, se inventaba animales y monstruos que habitaban en tierras, mares y océanos desconocidos. Lo que hacía aumentar las supersticiones y miedos.

Muchos navegantes al llegar a Cabo Bojador y encontrar aquella costa desértica, pensaban que se acercaban al límite del mundo habitable, al cual no se podía regresar si se rebasaba este punto.

Por lo que daban media vuelta y volvían con la noticia de que el cabo era infranqueable.

En mayo de 1434, Gil Eanes preparó una embarcación de 30 toneladas con un solo mástil, una única vela redonda, parcialmente cubierta y  que también fuera impulsada por remos.

Gil Eanes fue capaz de atravesar el Cabo Bojador gobernando un barco más adecuado para la navegación fluvial que para la alta mar.

Al llegar al Cabo del Miedo, decidió alejarse todo lo posible de la costa, prefiriendo arriesgarse en medio de océano desconocido antes que con la barrera conocida que era el cabo.

Puede parecer que el navegante tomara una alternativa simple, pero debemos recordar que en esta época, la que la navegación se hacía lo más próxima a la costa y a vela.

Después de un día de navegación por el Mar Tenebroso, viró de nuevo hacia el suroeste, entrando de lleno en los nuevos y esperados territorios africanos.

Gracias a esta hazaña, Gil Eanes abrió las puertas del Atlántico sur que bordea Africa a carabelas y otras embarcaciones rumbo a tierras desconocidas.

Gil Eanes logró superar el miedo que los navegantes tenían a esta zona llamada el Cabo del Miedo.

Esta historia nos enseña que, si quieres, siempre serás capaz de derrotar a todos los monstruos que otees en tu horizonte.

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Ó mar salgado, quanto do teu sal

São lágrimas de Portugal!

Por te cruzarmos, quantas mães choraram,

Quantos filhos em vão rezaram!

Quantas noivas ficaram por casar

Para que fosses nosso, ó mar!  

Fernando Pessoa

Comida a bordo.

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Siempre es duro zarpar e iniciar un largo viaje, pero más duro es hacer una travesía con el estómago vacío.

A continuación veremos como era la comida en un barco: que es lo que comían y bebían estos hombres de mar, y como era la vida en un barco a la hora de comer.

A popa del palo trinquete, en la cubierta del combés, iban instalados el horno de panificar y la cocina. En los barcos, cocinar siempre fue una fuente de problemas y peligros, ya que siempre existía el riesgo que el barco se incendiara.

Las reservas de leña son siempre necesarias y el fuego debe ser mantenido encendido, por ello cuando había temporal o mar gruesa no había comida caliente.

Los cocineros, son considerados una de las personas más importantes a bordo de la embarcación, ya que se encargan de: preparar la comida, tener el fuego siempre encendido, procurar que no falte combustible… Además el cocinero tenía la responsabilidad de conseguir algún tipo de variación en la comida diaria, para lo cual debía hacer uso de toda su imaginación y todos sus limitados recursos.

La despensa en los barcos es la llamada gambuza, este es el lugar donde se guardan los alimentos. La importancia de la gambuza es tal que no pocos marineros preferían peores sueldos, a cambio de navegar en buques que llevasen una buena gambuza y a un buen cocinero.

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Había tres clases de raciones en los buques: la primera se llamaba de carne salada o cecina y tocino, la segunda de bacalao, aceite y vinagre y la tercera de queso y aceite. Con cada una de estas raciones se suministraba bizcocho, vino, menestra fina, agua y sal. La ración de agua normal era de cuatro cuartillos diarios. Además los marineros, solían llevar jaulas de animales, que utilizaban para la compra, venta y trueque.

La ración de queso sólo se suministraba en temporal, ya que los fogones estaban apagados debido a que el movimiento de la nave podía provocar que esta se incendiara.

Como curiosidad cabe destacar que, durante el periodo de Cuaresma, se proveía a la dotación la ración de bacalao los viernes y sábados de cada semana, así como desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección.

El bizcocho de mar galleta (torta de pan cocida dos veces) era un alimento muy duro y muy seco, destinado a ser conservado mucho tiempo después de su cocción para su almacenamiento durante largas temporadas. La dieta de los marineros también se comprende de verduras secas, salazones (el bacalao salado se conserva un mes, el buey dos meses, la carne de cerdo, dieciocho meses) y condimentos (vinagre, para digerir la alimentación salada y poco variada y combatir avitaminosis, mostaza, pimienta y guindillas)

Otro dato curioso es que cuando faltaba carne a bordo, los marineros engordaban a las ratas con las mejores migas de pan o bizcocho, cuando escaseaba la comida estas eran consideradas tan buenas como el mejor de los conejos.

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El agua para beber se conservaba en enormes barriles, estos barriles eran constantemente inspeccionados para evitar que se convirtieran en caldo de cultivo para muchas enfermedades, debido a que el agua se descomponía con rapidez.

Los marineros se percataban cuando un olor repelente salía de estos barriles, debido a la descomposición de los sulfatos contenidos en el agua al transformarse en sulfuros al contacto con la madera de los toneles (al aire libre, los sulfuros vuelven a ser sulfatos y el ciclo se producía así repetidas veces, de ahí la tradición que el agua debía “pudrirse” tres veces antes de ser potable)

A causa de esto, y de la dificultad de obtener agua potable con regularidad, la ración diaria de alcohol era realmente generosa. Un marinero tenía derecho a un galón de cerveza o una pinta de fuerte vino por día, mientras hubiera existencia, también podía ser media pinta de brandy o de ron, cuando se dispusiera de estos licores.

El alcoholismo constituye uno de los peligros del barco: peleas, rebeliones, desobediencia, accidentes…

Un dato curioso es que en los navíos ingleses que operaban en el Mediterráneo, se tenía entre sus bebidas favoritas el vino dulce español de mistela, al que se llamaba “Miss Taylor”.

Dentro de las dotaciones de los barcos de guerra existían las brigadas y estas se dividían en ranchos con  8 a 12 hombres cada uno. El origen de esta subdivisión se remonta al ritual de la comida a bordo.

Se disponían a estos ranchos la entrega de peroles y marmitones, siendo los rancheros o encargados de la comida los encargados de cada rancho. Éste también agrupaba a la dotación de un mismo cañón.

Con ello, rancho se relaciona de forma directa con la voz camarada, que, entre otras cosas, alude a la persona que vive en una misma cámara, que no es otra cosa que la división que se hacía a popa de los buques para el alojamiento de los oficiales que embarcaran. Siendo también el rancho, sinónimo de comida.

Los miembros de la dotación del navío (la tripulación y guarnición) armaban mesas y bancos con tablas subidas de la bodega. Estas mesas eran sólo unas toscas tablas que permitían montarse y desmontarse en poco tiempo.

Después de terminar el rancho se volvían a desarmar para dejar los puentes despejados.

Así se comía en la mar, comida dura y muy salada, comida que se compartía al lado de buenos camaradas con los que emborracharse y soñar.

Soñar con una buena ración y un buen vino, una vez llegado al hogar.

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No hay amor más sincero

que el que sentimos hacia la comida.

George Bernard Shaw

Gauguin, el pintor enamorado de los Mares del Sur.

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“Acaso llegue el día, quizá muy pronto, en que me perderé en las espesuras de alguna isla de Oceanía para vivir el éxtasis, la calma y el arte. Con una nueva familia, y lejos de esta lucha europea por el dinero. Allí, en el silencio de las hermosas noches tropicales de Tahití, podré escuchar la dulce, murmuradora música de los latidos de mi corazón, en armonía con los misteriosos seres que me rodeen. Libre, al fin, sin problemas de dinero, podré amar, cantar y morir”

Con estas palabras el pintor francés Paul Gauguin, se despide de su mujer en 1890. Unos meses después embarca rumbo a Tahití iniciando un viaje que le lleva de la Europa del colonialismo, a las cálidas brisas de los mares del Sur.

Gauguin era hijo de Clovis Gauguin, un periodista antimonárquico y de Aline Marie Chazal. Cuando Paul contaba sólo con un año, la familia tuvo que huir a Perú tras el golpe de Estado de Napoleón III. Después de permanecer unos años en la casa de la familia de su madre (una peruana de ascendencia española) en 1854 regresó junto a su madre a Francia.

El joven Gauguin estudió hasta los diecisiete años, cuando después de suspender su examen de ingreso en la Escuela de navegación decide enrolarse, debido a su espíritu aventurero, en la marina mercante y a continuación en la Marina de Guerra francesa donde permanecerá hasta 1871. Siendo en esta época en la que descubre los mares del Sur, quedando para siempre prendado de su luminosidad, del color de sus aguas y de sus gentes.

En 1872 regresa a París y gracias a su tutor, Gustave Arosa, comienza a trabajar en la Bolsa de París. Gauguin no habría sido pintor de no ser por el crack financiero que lo expulsó de su oficio de agente de Bolsa.

Tras abandonar a su familia (a su mujer y a sus cinco hijos) decide dedicarse a sus dos grandes pasiones: pintar cuadros y viajar. Viaja por América del Sur y por la Polinesia francesa, huyendo del Paul Gauguin acomodado y aburguesado de traje y corbata en que se había convertido, criticando a las tiránicas y racistas autoridades coloniales francesas de la Polinesia.

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Después de muchas idas y venidas a las islas del sur y de desilusionarse al ver en estos archipiélagos a tantos funcionarios europeos depredadores y racistas, decide emprender a los 47 años su definitivo viaje a Tahití.

En Tahití busca los cuerpos dorados de las indígenas, la luz de sus aguas… pelea contra funcionarios y misioneros europeos que destruyen la cultura local. Entra y sale del hospital, donde lo clasifican como indigente; escribe mucho: libros, cartas, panfletos.

Es en esta época donde pinta sus cuadros más famosos: Días deliciosos, Las bañistas, Dos tahitianas, Jinetes en la playa… Allí muere a los 55 años, en compañía de un viejo brujo maorí y un pastor protestante.

Gauguin huyó de su mundo burgués y acomodado e intentó integrarse en la cultura y las formas de vida de los nativos polinesios.

“No nos preciemos de asimilar las costumbres, las razas, las naciones, de asimilar a los demás, sino por el contrario, alegrémonos de no poderlo hacer nunca; reservémonos así la perdurabilidad del placer de sentir lo Diverso”

Paul Gauguin, el pintor que se enamoró de los mares del Sur mientras navegaba con la armada francesa. Él vio la tranquilidad, el azul, la luz que irradiaban estas islas… todo era tan hermoso y conmovedor en estas aguas que decidió abandonar a su familia, para pasar toda su vida intentando volver a ver estos mares. Los mares del Sur.

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Vivir no es necesario, navegar sí

Paul Gauguin

Nuestros mejores amigos en la mar.

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Gatos y perros han acompañado a los marinos desde la antigüedad. Es de sobra conocido que estos animales poseen sentidos mas agudos que los de cualquier ser humano.

Los perros son capaces de detectar tierra a más de 10 millas náuticas (unos 18 kilómetros) antes que cualquier vigía subido a la cofa. De ahí que cuando los marinos iban a la mar no se olvidaran de llevar a sus canes, siendo estos considerados miembros de la tripulación.

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Los perros también avisaban cuando se aproximaba algún bote que intentara asaltar el barco, el ladrido de los perros alertaba a los marinos que estaban siendo abordados.

Además de todos estos beneficios, los perros acompañaban a los marinos durante sus guardias nocturnas, dando el afecto y la compañía que solo conocen aquellos que han compartido parte su vida con estos nobles animales.

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Los gatos y los marineros mantienen una relación que se remonta miles de años atrás. Los egipcios fueron los primeros en darse cuenta del valor de tener un gato a bordo.

Gracias a sus dotes de cazadores de roedores, los gatos eran muy apreciados en la mar. Defendían las bodegas de las naves del ataque de ratas y ratones, además de evitar que estos animales destruyeran los cordajes, la madera del barco, las velas…  proporcionando, al igual que los perros, compañía en largos viajes. Además, como comentamos en la entrada anterior, muchos marinos creían que llevar un gato a bordo garantizaba el regreso al hogar.

Para ver la importancia de los gatos en un barco solo hay que ver que, antiguamente, las compañías de seguros obligaban en sus contratos a llevar gatos a bordo de la nave, siendo estos considerados como los agentes sanitarios del buque.

Sino se llevaban gatos en la nave, era el capitán el responsable de los daños provocados por las ratas. De ahí que en los permisos de navegación se formularan los siguientes términos: “La nave está en condiciones de navegar: hay dos gatos a bordo”  

La relación del hombre con estos animales se extiende hasta el mar, siendo perros y gatos compañeros fieles, dando su alegría y compañía a marinos que pasaban largas temporadas añorando el hogar dentro de un barco.

Todos los que tenemos, o tuvimos la suerte de compartir nuestra vida con alguno de estos animales, sabemos que el amor de un perro o un gato es un amor desinteresado, un amor puro.

Este post,está dedicado a todos ellos.

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No importa que tan poco dinero tengas y cuan pocas pertenencias tengas, el tener un perro te hace rico

Louis Sabin

 

 

Las supersticiones en el mar.

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Las supersticiones a bordo de los barcos existen desde el comienzo de la navegación.

El temor a lo desconocido, el misterio de viajar a través de un medio hostil… ha hecho que desde los tiempos antiguos, los navegantes tengan una sensación de vulnerabilidad a bordo que solo se supera, en parte, por rituales que brindan “seguridad” a los navegantes en sus singladuras.

Muchas son las supersticiones que se han tenido en cuenta a la hora de hacerse a la mar, basadas en mitos  y tradiciones transmitidas en forma oral.

Hay una larga lista que resumiremos a continuación. Es curioso que, a pesar de encontrarnos en el siglo XXI, todavía hay quienes las tienen en cuenta.

  • Es llamar a la mala suerte iniciar un viaje el Viernes (ya que fue el día que crucificaron a Cristo)
  • Nunca empezar un viaje el primer Lunes de Abril (es el día que Caín mató a Abel)
  • No comenzar un viaje el segundo Lunes de Agosto (este día Sodoma y Gomorra fueron destruidas)
  • No iniciar una travesía el 31 de Diciembre (este fue el día que Judas se ahorcó)
  • Las bolsas de viaje de color negro traen mala suerte al marinero. 
  • Evitar a los pelirrojos cuando se va hacia el barco antes de comenzar un viaje (los pelirrojos traen mala suerte a un barco, se puede evitar si se habla con ellos antes de que ellos te hablen a ti)
  • Evitar a las personas con pies planos (al igual que los pelirrojos, traen mala suerte y solo se puede evitar hablando con ellos antes de que te hablen a ti)
  • Un pedazo de madera con muescas y robado en la quilla hará un barco navegar más rápido. 
  • Una moneda de plata bajo la cabecera asegura un viaje exitoso. 
  • El desastre te seguirá si subes a un barco con el pie izquierdo. 
  • Verter vino en la cubierta trae buena suerte en un viaje largo (es ofrecido a los dioses del mar)
  • Si lanzas piedras al mar provocarás tormentas y gran oleaje.
  • Si se lanza una piedra sobre un buque que va hacerse a la mar asegura que este nunca regrese. 
  • Las flores traen mala suerte a bordo de un barco (ya que solo se utilizan para hacer las coronas en un funeral, cuando fallece el marinero)
  • Los sacerdotes traen mala suerte en un barco (visten de color negro y ofician los funerales)
  • Las mujeres a bordo de un buque hacen que el mar se vuelva embravecido. 
  • Una mujer a bordo desnuda hace que se calme el mar (esta es la razón de que las figuras de los mascarones sean mujeres desnudas)
  • No mirar atrás una vez el barco abandone el puerto, ya que da mala suerte. 
  • Un perro cerca de los aparejos de pesca trae mala suerte. 
  • Los gatos negros traen buena suerte y hacen que el marinero regrese al hogar. 
  • Ver golondrinas en el mar es una buena señal. 
  • El avistamiento de un alcaraván en el mar se considera mala suerte. 
  • Un cormorán avistado en el mar trae mala suerte. 
  • Los delfines nadando con la nave son un signo de buena suerte (Matar a uno traerá mala suerte)
  • Trae mala suerte matar a un albatros. 
  • Es de mala suerte matar a una gaviota (ya que contienen las almas de los marineros perdidos en el mar)
  • Entregar una bandera a través de los peldaños de una escala es de mala suerte. 
  • Perder una fregona o un cubo por la borda es un signo de mala suerte. 
  • La reparación de una bandera en el alcázar traerá mala suerte. 
  • Pasar a través de una escotilla de la bodega hará que se esta se llene de agua de mar. 
  • Cortarse el pelo o las uñas en el mar trae mala suerte. 
  • Si se escuchan las campanas de una Iglesia en el mar significan que a alguien en el barco va a morir. 
  • El fuego de San Telmo encima de la cabeza de un marinero significa que va a morir en un día. 
  • Cuando la ropa de un marinero muerto es usada ​​por otro marinero durante el mismo viaje, la desgracia caerá sobre toda la nave. 
  • Nunca digas la palabra “Ahogado” cuando estés en el mar. 
  • La campana de un barco siempre sonará cuando este sea destruido. 
  • Un tiburón que sigue a un barco es un signo de muerte inevitable (Los tiburones, según se creía,  eran capaces de detectar a aquellos que estaban cerca de la muerte)

Estas son algunas de las supersticiones que se tienen cuando se va a navegar. Así que ya sabes que si vas a zarpar, vigila que día y en que mes estás, si ves gorriones o cormoranes, tiburones o delfines…

Que tengas, en todo caso,un feliz viaje.

La superstición trae mala suerte.

Umberto Eco

Tatuajes y marinos.

Todo buen marinero lleva la historia de su vida en el mar grabada en la piel.

Y no solo grabada por la sal del mar o por los rayos del sol, sino también, por tatuajes que narren su búsqueda de fortuna,las mujeres que dejaron en cada puerto, los lugares que han visitado…  

El tatuaje llegó a Europa a través de los exploradores y marinos que acompañaron al capitán inglés, James Cook en su vuelta de Tahiti en 1771. De ahí, la natural asociación entre los tatuajes y los hombres del mar. 

La palabra tatuaje proviene de la palabra inglesa “tattoo”, que a su vez proviene del término samoano “tatau”, que significa marcar o golpear dos veces (refiriéndose al método tradicional de realizar los tatuajes).

Los marineros que navegaron por el Pacífico encontraron a los samoanos, a verlos quedaron fascinados por sus tatuajes y equivocadamente tradujeron la palabra “tatau” como tatuaje. 

Estos son los tatuajes más comunes y su significado: 

 

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Golondrinas y gorriones: 

El tatuaje de la golondrina fue introducido por los marineros, cuya costumbre era tatuarse una golondrina por cada 5.000 millas náuticas que navegaban (convencidos de que las golondrinas les daban buena suerte) Esta creencia fue tal que muchos marineros comenzaron a hacerse tatuajes antes de partir en su viaje, como amuleto de buena suerte que les aseguraba su retorno a casa. 

Los gorriones se tatuaban para representar que se había regresado al hogar después de un largo viaje.  

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Rosa de los vientos y brújulas: 

Los navegantes deben encontrar el camino a la aventura a través de aguas inexploradas y peligros desconocidos. Utilizando para ello: las estrellas en la noche, una brújula apuntando al Norte, o su ingenio y conocimiento del mar. 

La rosa de los vientos y las brújulas son tatuajes para ayudar a navegar en el mar y volver sano y salvo a tierra,pero también sirven para ayudarle a encontrar el camino y para no “perder el norte”.

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Ancla: 

El ancla es un instrumento náutico que permite a un barco fijar su posición en el mar sin tener que preocuparse por la corriente, oponiéndose a la fuerza de la marea. 

Los tatuajes de anclas tienen un nivel simbólico único que sigue vivo desde las  más antiguas culturas, haciendo referencia a la profesión de marino de sus portadores, como símbolos protectores, amuletos de buena fortuna o distinciones de experiencia y veteranía a bordo de un barco. El ancla representa la esperanza y confianza que el marinero tiene en el mar, en su nave, en sus seres queridos, o todo aquello a lo que se siente sujeto emocionalmente. 

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Velero: 

Es el diseño de tatuaje más asociado a marinos y navegante. Un velero con todas sus velas desplegadas al viento, con su quilla rompiendo las olas del mar, las nubes y aves marinas en el cielo…

La mayoría de barcos representados en este tipo de tatuajes pertenecen a una categoría de veleros denominada “clipper”. Estos tatuajes eran, habitualmente, de gran tamaño y los marineros los mostraban orgullosos en su pecho o espalda. 

Este tatuaje transmite el orgullo por una forma de vida (la vida en el mar), pero también actúa como una especie de amuleto para asegurar que el marinero regrese sano y salvo a su hogar. 

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Tortuga: 

Entre los marinos, el tatuaje de una tortuga significa que uno ha cruzado el ecuador. Las tortugas son hábiles nadadoras y se pasan meses surcando el mar desde África hasta el Atlántico sur. Por ello, no es de extrañar que los marineros y pescadores se tatuaran tortugas. sobre su piel. 

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Antorchas: 

Otro símbolo característicos de los navegantes son las antorchas. Éstas solían indicar que aquel marinero que llevaba tatuada una antorcha, había atravesado las aguas del océano Atlántico. 

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Rock of ages (Roca de los tiempos): 

La “roca de los tiempos” es un tatuaje de inspiración náutica, siendo otra denominación para este símbolo la llamada “cruz del marino”. 

Se diseñó para proteger a los que la portaban, un ejemplo claro es el de los marineros que trabajaban a gran altura en las velas del mástil se solían tatuar ” Hold Fast “ o agarra rápido .
Se los tatuaban en los nudillos y así creían que evitará que cayese desde las alturas. 
 
Otra creencia común entre los marinos era que un símbolo religioso, como una cruz, una imagen de Jesucristo… tatuada en la espalda podían evitarles una sanción disciplinaria o hacer que fuesen castigados de manera menos severa (ningún creyente propinaría azotes o latigazos sobre una imagen de Cristo). 
 
Estos son solo unos ejemplos de tatuajes marineros, hay muchos más símbolos y tatuajes.
 
Como hemos podido comprobar la mayoría sirven para proteger a su portador. Así que si vais a realizar un largo viaje, llevad anclas, golondrinas, veleros… que os protejan de los peligros. 
 

El mar también elige puertos donde reír como los marineros. El mar de los que son. El mar también elige puertos donde morir. Como los marineros. El mar de los que fueron.

Miguel Hernández

Bienvenidos.

” Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza ”

Con estas palabras Dante nos daba la bienvenida a su infierno…

Sin embargo yo os doy la bienvenida y al contrario que el autor de la Divina Comedia, os invito a soñar e imaginar.

Imaginar que estáis en un barco rumbo a los Mares del Sur, con sus cálidas brisas. O que estáis en el frío Océano Ártico con destino el Polo Norte.

Este blog está dedicado a todos los exploradores,marinos y aventureros que han surcado mares y océanos. A los que, gracias a sus viajes, consiguieron hacer nuestro mundo más pequeño y a la vez más grande.

También hablaremos de curiosidades náuticas y sobre todo hablaremos de viajar…

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.  

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