San Francisco Javier, el Apóstol de las Indias.

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Con la elección del Papa Francisco I aún reciente, hablaremos en este post sobre uno de los exploradores mas importante y fundador de los jesuitas: San Francico Javier.

Según se dice, el nombre escogido por el Papa se debe a este misionero y viajero español.

San Francisco Javier es considerado el primer misionero moderno, ya que organizó varios proyectos internacionales entre los que se encontraban el de ayudar y evangelizar a los más necesitados en el sureste asiático.

Su vida estuvo llena de aventuras en tierras exóticas, tales como la India, Japón, China… viviendo incluso entre piratas malayos y samurais.

Francisco Javier nace el 7 de abril de 1506 en el Castillo de Javier, en el que fuera Reino de Navarra, siendo el menor de los cinco hijos que tuvo la familia.

Su padre fue Juan de Jaso Atondo, doctor en leyes por la Universidad de Bolonia y miembro del Real Consejo de Navarra, del cual llega a ser Presidente.

Su madre, María Azpilcueta Aznárez, estaba emparentada con los monarcas pirenaicos.

Al poco de nacer Francisco su familia tiene que exiliarse, ya que pertenece al bando Agramontés que apoyan al rey de Navarra, siendo estos perseguidos por los Beaumonteses apoyados por el rey Fernando “El Católico”.

Tras firmarse el tratado de paz entre los dos bandos, Francisco toma la decisión de continuar sus estudios de humanidades en la famosa Universidad de la Sorbona en París.

Es aquí donde conoce y comparte cuarto con otro de los fundadores de la Compañía de Jesús: San Ignacio de Loyola, convirtiéndose en los mejores amigos.

En torno a los amigos se fue creando una pequeña comunidad entre los que estaban: el saboyano Pedro Fabro, el portugués Simón Rodríguez y los castellanos Diego Laínez, Nicolás Bobadilla y Alonso Salmerón.

A todos les obsesiona la idea de viajar a Tierra Santa y evangelizar a los no creyentes, pero en vez de usando la fuerza, como en las cruzadas, hacerlo de una manera apostólica y de misión.

En 1537 viajan a Roma, donde visitan al Papa Pablo III para pedirle su bendición antes de emprender el viaje a Tierra Santa.

El viaje no se lleva a cabo debido a la guerra que se produce entre Venecia y Turquía, lo que imposibilita la entrada de los jesuitas en Tierra Santa. Por lo que deciden ofrecerse al Papa para ser enviados a cualquier otro lado.

Una vez que es aprobada la Compañía de Jesús, el Papa les solicita evangelizar las Indias bajo protectorado portugués, siendo Javier el designado para tal tarea.

Así comienzan los viajes del Santo, los cuales podemos dividir en cuatro grandes viajes:

  1. Desde el puerto de Lisboa a la India (1541-1542)
  2. De la India a las islas Molucas (1545-1546)
  3. De la India al Japón (1549-1551)
  4. De Japón a la India (1552)

Como curiosidad destacar que, en total, Francisco Javier recorrió más de 100.000 kilómetros (dos veces y media la vuelta a la tierra).

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Su primera parada fue Goa, ciudad situada en en la costa occidental de la India, donde llega el 7 de mayo de 1542.

Viaja por los pueblos pescadores de la costa con la intención de evangelizar y llevar el cristianismo.

Para lograr acercarse más a la población, aprende la lengua del país. Evangeliza a los indios Paravas y recorre las ciudades de Tuticorrín, Trichendur, Manapar y Combuture, donde encuentra la oposición de los brahmanes (miembros de la casta sacerdotal, la más importante de las cuatro que conforman el hinduismo).

En 1545, continuó su misión de predicación en las islas Molucas, siendo por tanto San Francisco Javier el primer misionero en Filipinas.

Después de seis años en Asia, donde realiza las labores de reordenación y supervisión de las misiones establecidas en India y Molucas, recibe la noticia de que un daimyo (señor feudal) de Japón desea convertirse al cristianismo, por lo que el misionero decide partir a tierras niponas.

Después de un viaje lleno de fatalidades, el 15 de agosto Francisco Javier llega a Kagoshima, capital del reino Sur de Japón.

En esta ciudad permanece un año, donde, al igual que en la India, aprende el idioma local sirviéndose de un intérprete, logrando ganarse poco a poco la confianza del pueblo, sufriendo, por otro lado, las hostilidades de los monjes budistas, que no ven con buenos ojos la progresiva conversión al cristianismo que provocan las palabras del Santo entre campesinos y nobles nipones.

Como curiosidad, destacar que fue su sencillez la que hizo que en la India se acercara más a la población (ya que comía arroz como ellos y vivía en una cabaña precaria, durmiendo incluso en el suelo). Mientras que en Japón, esta sencillez hizo que el misionero fuera rechazado por la población. Por lo que el misionero decide vestirse con ropas elegantes para presentarse al primer mandatario. Gracias a su nueva imagen es recibido con cortesía, consiguiendo incluso el permiso para evangelizar en Japón.

Tras dos años de misión, Francisco Javier logra difundir el cristianismo en algunas ciudades del país, fundando misiones y comunidades cristianas que crecen muy rápidamente.

Es en esta época llega a la conclusión de que la cultura japonesa depende de la china, por lo que decide llevar el evangelio a China.

Parte hacia China en abril de 1552, llegando a la isla de Sanchón a finales de agosto.

Sanchón es una pequeña isla de 38 kilómetros de largo por unos 22 de ancho, que se sitúa a 10 kilómetros de las costas chinas. Esta isla era el centro de reuniones secretas entre los mercaderes portugueses y los traficantes chinos.

Es aquí donde permanece el Santo a la espera de un barco que lo introduzca clandestinamente en el continente chino (donde estaba prohibida la entrada a los europeos).

Nunca llegaría a China, ya que el 3 de diciembre de ese año moría en una choza de paja víctima de unas fiebres.

Su cuerpo fue trasladado a Goa, siendo enterrado en esta ciudad en la primavera de 1554.

Así acaba la historia del primer misionero europeo en tierras asiáticas. Como apéndice decir que San Francisco Javier fue nombrado patrón de todas las misiones y canonizado en 1622 (al mismo tiempo que su amigo San Ignacio de Loyola).

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Aunque nadie ha podido regresar y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede volver a comenzar ahora y hacer un nuevo final

San Francisco Javier

Benito Soto Aboal, el último pirata del Atlántico.

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En este post hablaremos sobre el marino y pirata español Benito Soto Aboal, el último pirata del Atlántico.

Soto Aboal nace el 22 de marzo de 1805 en Pontevedra, siendo esta una de las villas marineras más pujantes de Galicia. Crece en el barrio de A Moureira, el barrio marinero de la ciudad, de ahí su natural afinidad hacia el mar.

Las duras condiciones de vida hacen que, a los diecisiete años, Benito Soto decida enrolarse en el bergantín de bandera brasileña El Defensor de Pedro.  

El barco, que se dedica al tráfico de esclavos, pone rumbo a Río de Janerio. Después de su estancia en Brasil la nave pone rumbo a las costas africanas.

Estando en la costa de África, Benito Soto lleva a cabo un motín contra su capitán Pedro Mariz de Sousa Sarmento. El motín se salda con el abandono del capitán en África junto con aquellos que quisieron permanecer fieles.

Se convierte en el nuevo capitán del navío, con tan solo dieciocho años, lanzándose de lleno a la piratería.

La primera presa de Soto fue una fragata mercante inglesa: la Morning Star, la cual es aborda y saquea por Soto y sus piratas.

Asesina a toda la tripulación, desvalija la nave y se queda con todos los tesoros y el dinero que hay en el barco.

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Tras este asalto se dirigire al norte, hacia las Azores. Durante el trayecto se encuentra con la nave: el Topacio, de bandera norteamericana y que venía cargado desde Calcuta.  El barco corre la misma suerte que el buque inglés, es saqueado y quemado tras ejecutar a toda la tripulación.

Soto Aboal decide cambiar de nombre al barco, pasa de llamarse el Defensor de Pedro a La Burla Negra. 

La Burla Negra parte hacia las Azores, abordando en su camino dos barcos portugueses, uno proveniente de Rio de Janeiro del cual se desconoce el nombre y el Cessnock. Las naves son abordadas de modo sangriento y cruel.

En Cabo Verde se cruzan con otra nave inglesa (de la que no se conoce su nombre hoy en día) que corre la misma suerte que los demás barcos asaltados por el pirata. Ocho días después, cerca de las Islas Canarias, volvió a asaltar a la armada inglesa, la fragata Sunbury es asaltada y hundida, previa ejecución de sus tripulantes.

Tras asesinar a tres de sus compañeros (por considerarlos poco leales) llegó al puerto de A Coruña, y fingiendo uno de los piratas de su tripulación ser el legítimo capitán, vendió a buen precio toda la carga saqueada.

Seguidamente se dirige a las costas de Cádiz, donde planea deshacerse de la nave para retirarse y disfrutar de las ganancias.

La mala suerte se ceba con Soto Aboal y su tripulación. El vigía confunde el faro de la La Isla de León con el  faro de Tarifa, por lo que terminan encallando en los arenales a muy poca distancia de Cádiz.

Las autoridades descubren la nave, donde los hacen prisioneros y ahorcan a diez miembros de la tripulación. El pirata Soto logra escapar y  se dirige a Gibraltar, donde espera pasar desapercibido el tiempo suficiente para escapar.

Sin embargo, es descubierto y detenido por los ingleses. Es condenado a morir en la horca acusado de setenta y cinco asesinatos y diez embarcaciones saqueadas y hundidas.

En la mañana del 25 de enero de 1830 moría Benito Soto Aboal a la edad de veinticuatro años y diez meses.

Como curiosidad cabe destarcar que, según se dice, José de Espronceda se basó en la vida de Soto Aboal para inspirarse en su poema: la canción del pirata. 

Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela, un velero bergantín: bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul.

José de Espronceda

Entre Escila y Caribdis.

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Los antiguos empleaban la expresión estar entre Escila y Caribdis (estar entre la espada y la pared en castellano) para designar la situación de quien se debatía entre dos peligros.

Escila y Caribdis eran dos monstruos marinos, según la mitología griega, situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua.

Estando tan cerca el uno del otro que hacían que los marineros, intentando evitar a uno de los monstruos, pasaran muy cerca del otro y viceversa.

Escila vivía en los acantilados y Caribdis era un peligroso remolino. Por lo que ningún marinero podía decidir cual de los dos destinos era el mejor para cruzar el estrecho, ya que ambos eran sinónimo de muerte.

Homero describe tanto a Escila y Caribdis en su libro la Odisea.

Según el poeta ciego, Escila es un monstruo que aúlla desde la cueva en que habita. Su voz es como la de un perro recién nacido y su aspecto terrible.

Tiene doce patas pequeñas y deformes, seis cuellos que sostienen otras tantas cabezas con bocas dotadas de triples filas de dientes densos y mortíferos.

Es un ser inmortal y se alimenta de los seres marinos que se ponen a su alcance. Además de alimentarse de los navegantes que osen acercarse a su morada.

Caribdis, se representa como un monstruo de aspecto indeterminado que vive bajo el mar, el cual absorbe las aguas que lo rodean junto con lo que en ellas se encuentre, regurgitándolas después. Realizando dicha acción tres veces al día.

Se dice que esa zona es el actual estrecho de Messina, dominado por fuertes mareas y vientos que hacen muy peligrosa la navegación.

El estrecho de Messina es un estrecho de mar que separa la isla de Sicilia de la región de Calabria, comunicando el mar Tierro con el mar Jónico, teniendo en su parte más angosta, una anchura de 3 km.

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No es de extrañar que, antiguamente, los barcos que intentaban pasar por esta zona comprobaran que era imposible pasar entre los escollos y salientes de este estrecho. De ahí la leyenda griega de Escila y Caribdis.

El Estrecho de Messina, tiene aguas muy profundas (unos 800 metros) sembradas de escollos y de fuertes corrientes, que han hecho su navegación muy dificultosa hasta hace relativo poco tiempo.

Así que si te encuentras entre Escila y Caribdis haz como el valiente Odiseo, lucha contra la situación y no escojas pasar cerca de Escila o cerca de Caribdis.  Sigue recto tu camino.

Porque al final del viaje, te espera el hogar.

“Allí mora Escila, que aúlla terriblemente, con voz semejante a la de una perra recién nacida, y es un monstruo perverso a quien nadie se alegrará de ver, aunque fuese un dios el que con ella se encontrase. Tiene doce pies, todos deformes, y seis cuellos larguísimos, cada cual con una horrible cabeza en cuya boca hay tres hileras de abundantes y apretados dientes, llenos de negra muerte. Está sumida hasta la mitad del cuerpo en la honda gruta, saca las cabezas fuera de aquel horrendo báratro y, registrando alrededor del escollo, pesca delfines, perros de mar, y también, si puede cogerlo, alguno de los monstruos mayores que cría en cantidad inmensa la ruidosa Anfitrite. Por allí jamás pasó embarcación cuyos marineros pudieran gloriarse de haber escapado indemnes; pues Escila les arrebata con sus cabezas sendos hombres de la nave de azulada proa.”

Homero

Erik El Rojo.

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En este post hablaremos sobre el explorador y vikingo Erik Thorvaldsson, mas conocido por su apelativo de Erik El Rojo por el color de su cabello.

Nace en Noruega en el año 950, aunque debe emigrar junto a su familia hacia Islandia. Su padre, Thorvald Asvaldsson, asesina a un vecino por lo que es obligado al destierro.

Dentro de la comunidad vikinga no existía la pena de muerte, siendo el exilio la más grave de las sentencias. Este podía ser de tres años o definitivo.

Durante ese tiempo, el condenado no podía mantener ningún tipo de contacto con la comunidad de la que procedía, manteniendo durante el periodo de exilio el estatus de utlaginn o forajido.

En Islandia le es concedido a Thorvald una finca donde poder asentarse con su familia. La finca está situada en el norte de la isla, en Drangaland. Las tierras son poco cultivables y los pastos para el ganado escasean, lo que provoca que la familia pase hambre.

A la muerte del cabeza de familia, Erik se pone al frente de la familia y de la finca. Se casa con una muchacha de una familia islandesa de mayor categoría que la suya y continua su lucha para prosperar en la “Tierra de Hielo” (Islandia).

Al igual que su padre, Erik tuvo un enfrentamiento y mató a dos hijos de su vecino, por lo que fue condenado a considerarse durante tres años fuera de la ley.

Decide emprender un viaje de exploración hacia el oeste a una tierra mencionada por marinos y poetas. Se decía que un comerciante llamado Gunnbjörn Ulf-Krakason arrastrado por las tormentas había avistado unos islotes y una vasta tierra por detrás de ellos.

En su viaje hacia el oeste solo consigue ver una costa muy abrupta, inaccesible y que imposibilita cualquier intento de desembarco. Se deja arrastrar hacia el sur siguiendo el camino que llevaban los témpanos bordeando el cabo Farvel y de nuevo dirige su camino hacia el norte.

Llega al sudoeste de Groenlandia descubriendo un paisaje costero más acogedor. Pasa en la zona dos inviernos y explora a fondo cada fiordo.

Sobreviven gracias a la pesca y a la caza. Contemplan cascadas, pastos, bosques y más horas de luz de las que tenía Islandia. Descubren valles con altas montañas, ríos llenos de peces… Además de aguas pobladas de ballenas y focas.

Así Erik El Rojo se pasa los tres años de destierro recorriendo la costa de Groenlandia.

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Acabado su exilio regresa a Islandia, trayendo consigo magníficas historias sobre aquella “Tierra Verde”. Erik bautiza aquella tierra con este nombre con el fin de atraer colonos islandeses, puesto que creía que con ello la gente se sentiría más dispuesta a participar en la colonización.

En realidad, Groenlandia, la isla más grande del mundo, es un enorme páramo cubierto casi totalmente por un inmenso glaciar de kilómetros de profundidad. Es una de las reliquias de la Edad del Hielo y sólo la Antártida es más desolada.

Por lo que Groenlandia no era para nada verde. No existían yacimientos metalíferos ni tampoco zonas de sal, lo que obligaba a los habitantes de la isla a conservar sus alimentos en leche agria o ahumados. El ganado moría en invierno y no había pasto suficiente.

Tampoco había madera lo que era esencial para realizar barcos con los que remontar los fiordos y acceder a los territorios de caza del norte y los pocos humanos que convivían en la isla eran los esquimales.

Muchos creyeron las palabras de El Rojo y lo acompañaron en una nueva expedición con el fin de fundar una nueva colonia. La expedición estaba formada por una flota compuesta de 25 drakkars, cargados de colonos islandeses, en su mayoría familias enteras con sus animales, semillas, hierro y maderas.

Solo llegaron a su destino catorce barcos (unos regresaron a Islandia debido a las complicaciones de la navegación y otros desaparecieron en las profundidades del mar).

Las naves llegaron a las costas que Erik había descubierto con anterioridad, distribuyendose a los colonos en dos asentamientos: uno al este y otro al oeste.

Erik se estableció en una finca a la que llamó Brattahlid y gozó de gran prestigio entre la comunidad. Erik gobernó la colonia siendo su figura la de patriarca por vía de la asamblea vikinga.

Llegó a ser padre de cuatro hijos entre los cuales estaba Leif Eriksson, el primer europeo en colonizar América.

El asentamiento floreció, albergando un total de 3000 habitantes esparcidos sobre una vasta área a lo largo del Eriksfjord y otros fiordos contiguos.

Unos inmigrantes llegados en 1002 trajeron una epidemia que diezmó la población, y víctima de la cual murió Erik en el invierno del 1003, siendo este el final de explorador que descubrió la “Tierra Verde”

Como apéndice decir que la población se recuperó poco tiempo después continuando su supervivencia por aquellas lejanas tierras hasta la “Pequeña Edad de Hielo”, hacia mediados del siglo XV, etapa en la que, por motivos desconocidos, la temperatura en el hemisferio norte se redujo cerca de un grado centígrado, suficiente para acabar con la colonización de Groenlandia, 500 años después de la llegada del mítico Erik el Rojo.

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La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano

Proverbio vikingo

Maelström.

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En este post hablaremos de la leyenda nórdica del Maelströn. 

Muchos conoceréis la leyenda a través de los escritos de Julio Verne (en su novela “20.000 leguas de viaje submarino”) y de Edgar Allan Poe (en su cuento “Un descenso al Maelströn”).

Poe, el padre de la literatura de terror, lo describe como: un lugar en el que las aguas oscuras se levantan en un giro vertiginoso, donde el mar alcanza gran profundidad, con un agujero en su centro y cuyo fondo está lleno de cavidades (las cuales producen en la superficie los temidos remolinos).

El Maelström, cuyo significado es “corriente que gira”, es un remolino que se forma en el mar al sur del archipiélago de las Lofoten, en Noruega. Y se le ubica, exactamente, entre las islas Sorland y Værøy de dicho archipiélago.

El Maelström se forma por la conjunción de las fuertes corrientes que atraviesan el estrecho (llamado Moskenstraumen) entre las islas mencionadas y la gran amplitud de las mareas.

El canal de Moskenstraumen tiene unos 8 kilómetros de anchura con fondos rocosos y zonas con bancos de arena de extrañas e irregulares formas que van subiendo rápidamente desde el oeste hacia el este, hasta alcanzar muy poca profundidad.

En esta zona, caracterizada por ser una zona con una gran cantidad de islas y pasos estrechos modelados por la acción glaciar, se originan grandes corrientes debido al ascenso y descenso de la marea, las cuales producen fuertes turbulencias en la superficie del mar.

El movimiento de las masas de agua (movimiento debido a los cambios de mareas) hace que estas  se canalicen y se desvíen gracias a la orografía submarina. Haciendo que parte de este flujo regrese en sentido contrario por los extremos colindantes a la costa, a pesar de que por el centro del canal, siga circulando una fuerte corriente principal.

Estas turbulencias provocaban, antiguamente, la muerte y desaparición de algunos pescadores que faenaban por esta zona.

Estos acontecimientos y la formación súbita de fuertes vórtices, hicieron que se generara el mito del Maelström.

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El remolino se forma cuando dos corrientes de sentidos contrarios, chocan entre sí. La fricción de sus capas límites forman fuertes turbulencias que generan, a su vez, un movimiento circular de un cilindro de agua de la altura de las corrientes que se encuentran.

Este proceso se debe a la excentricidad de la Eclíptica (línea curva por donde transcurre el Sol alrededor de la Tierra) por la inclinación del eje terrestre, a la que hay que sumar la excentricidad (parámetro que determina el grado de desviación de una sección cónica con respecto a una circunferencia) de la órbita lunar. Por lo que la influencia de las mareas llega hasta latitudes considerables, especialmente en el Atlántico Norte.

El choque de la masa de agua que entra con la que sale, produce los torbellinos que pueden llegar a ser de unos diez metros de diámetro y de cinco metros de profundidad.

En la actualidad, el Maelström ha pasado de ser una maldición para los navegantes a convertirse en una atracción para los turistas.

El conocimiento de los horarios de las mareas y el conocimiento del fenómeno nautico, hace que muchos visitantes se acerquen a sus orillas para ver el magnífico espectáculo de la fuerza que posee la naturaleza.

Así que si vais a visitar Noruega, no dudéis en ir a visitar uno de los mayores peligros para la gente del mar: “El Maelström” 

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“De pronto, instantáneamente, todo asumió una realidad clara y definida, formando un círculo cuyo diámetro pasaba de una milla. El borde del remolino estaba representado por una ancha faja de resplandeciente espuma; pero ni la menor partícula de ésta resbalaba al interior del espantoso embudo, cuyo tubo, hasta donde la mirada alcanzaba a medirlo, era una pulida, brillante y tenebrosa pared de agua, inclinada en un ángulo de cuarenta y cinco grados con relación al horizonte, y que giraba y giraba vertiginosamente, con un movimiento oscilante y tumultuoso, produciendo un fragor horrible, entre rugido y clamoreo, que ni siquiera la enorme catarata del Niágara lanza al espacio en su tremenda caída”.

Edgar Allan Poe

Francisco de Hoces y el final de la tierra.

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En el post anterior hablamos sobre los pendientes y su significado. Llevar un pendiente en la oreja izquierda significaba que el marinero había logrado atravesar el temido Cabo de Hornos.

En esta entrada hablaremos de el primer navegante que consiguió atravesarlo: Francisco de Hoces.

Para situarnos, el Cabo de Hornos se sitúa en el extremo meridional de la Isla Hornos, la más austral del archipiélago de las Islas Hermite, en la región más austral de Chile (siendo a su vez el cabo más austral de los citados en el post anterior).

El Cabo de Hornos se consideraba el fin del mundo, ya que está situado donde se termina el continente americano, además de ser el lugar donde el Océano Pacífico y el Atlántico crean un solo mar.

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Francisco de Hoces fue un marino español que en el año 1525 formó parte de la expedición de García Jofre de Loaísa al mando de la carabela San Lesmes.

El objetivo de esta expedición marítima era tomar y colonizar las islas Molucas (situadas en la actual Indonesia), ricas en especias, cuya propiedad era disputada en ese momento por las coronas de Castilla y Portugal.

La flota cruza el atlántico hasta la entrada del estrecho de Magallanes, donde son sorprendidos por una feroz tormenta.

La tormenta obliga a viajar a de Hoces hasta los 55º de latitud sur, convirtiéndose así en el primer navegante en descubrir el paso al sur del Cabo de Hornos, en el extremo meridional del continente.

Su nave, una carabela de ochenta toneladas, logra atravesar los vientos que con el tiempo serán llamados “los cincuenta furiosos”.

Francisco de Hoces sobrepasa el final del continente americano, adentrándose en las aguas que separan la Antártida de la Tierra del Fuego.

Con esta gesta logra anticiparse en más de medio siglo al corsario inglés Francis Drake. Debido a esto, en España y en parte de Hispanoamérica se llama Mar de Hoces al denominado Pasaje de Drake por los anglosajones.

Como curiosidad, en 1615 el corsario holandés Willem Schouten, embarcado en el Eendracht, bautizaría este cabo con el nombre de su ciudad natal, Hoorn.

En holandés, hoorn significa cuerno y por una curiosa traducción, hoy conocemos dicha zona como cabo de Hornos.

Tras atravesar el Cabo del Miedo, de Hoces regresó al estrecho de Magallanes uniéndose al resto de la flota para seguir la ruta prevista.

El día 1 de junio de 1526 se inició otra gran tormenta que dispersó de nuevo la flota. El  San Lesmes no apareció jamás.

Según hipótesis recientes, la San Lesmes podía haber llegado hasta Nueva Zelanda y el sur de Australia, lugar donde finalmente naufragaría.

Esto de mostraría que los tripulantes de la carabela San Lesmes fueron los primeros en ver esos territorios.

Por eso cada vez que paséis por el Cabo de Hornos, recordad que el primer marino que cruzo este infierno para cualquier navegante fue un español de nombre Francisco de Hoces.

Que no os engañen los hijos de la péfida Albión.

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El oro y la plata que el corsario Drake quitó a la flota española fue lo que financió el despegue de Inglaterra.

John Maynard Keynes

Pendientes y marinos.

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Los aros en la oreja tienen un significado especial para los hombres de mar.

Antiguamente, la gente llevaba aros y pendientes de oro en las orejas para llevar sus riquezas encima, ya que si se llevaba en una bolsa  se corría el riesgo de que un ladrón robara la bolsa.

De ahí que se prefiriera atravesar el lóbulo con un aro de metal noble (como la plata y el oro) y llevarlo en un sitio donde no se pudiera robar tan fácilmente.

Otra explicación es que los pendientes en forma de aro, eran un símbolo utilizado por los marinos para hacer saber a cualquiera que mirara sus orejas, que estos habían atravesado los Cabos más peligrosos del planeta.

Los Grandes Cabos es el nombre que reciben en la navegación los tres principales cabos australes de la ruta marítima a través del Océano Austral: el cabo de Buena Esperanza (sur de África), el Cabo Leeuwin (extremo meridional de Australia) y el Cabo de Hornos (en el extremo austral de América del Sur).

Según la antigua tradición marinera, los navegantes que han superado navegando a vela estos Cabos cumplen una gesta que les da derecho a lucir tres anillos en su oreja:

  1. Aro en la oreja izquierda: Cabo de Hornos.
  2. Aro en la derecha: Cabo de Buena Esperanza.
  3. Dos aros en la oreja izquierda y uno en la oreja derecha: Vuelta al mundo.

Otra tradición asegura que a los piratas jóvenes se les ofrecía un pequeño pendiente para conmemorar su primer cruce del Ecuador.

Los pendientes se usaban por motivos supersticiosos. Algunos marineros estaban convencidos de que el uso de pendientes mejoraba los problemas de visión y que las orejas perforadas impedían los mareos en alta mar.

Otra creencia que se tenía era que estos pendientes (de plata o de oro) tenían suficiente valor para poder pagar el funeral de un marino si su cuerpo, ahogado en la mar, llegaba a la orilla.

Algunos marineros incluso tenían grabado el nombre de su puerto de origen en el interior del aro de su oreja. De esta manera se sabía de donde era el navegante y también para que su cuerpo fuese devuelto a sus familiares para un entierro apropiado.

Además si un marinero moría en un barco, los pendientes ayudaban a cubrir los gastos de transporte a su ciudad, de modo que evitaba de esta forma ser enterrado en suelo extranjero.

Si alguien encontraba el cadáver de un hombre de mar, podía quedarse con el aro de oro, sólo, si le daba sepultura Cristiana al cuerpo inerte.

De lo contrario, si la persona se quedaba con el aro sin haber enterrado el cuerpo, el espíritu del infortunado navegante lo atormentaría por el resto de su vida.

Estas son algunas de la explicaciones de porqué los navegantes llevaban aros en las orejas.

Así que si zarpas y logras pasar el Cabo de Hornos, atraviésate el lóbulo con un aro.

Haz saber a todo el mundo que, al igual que muchos aventureros antes que tú, lograste atravesar escollos, bajíos, vientos huracanados, lluvias, nieve, bruma…

Que tu pendiente sea el signo de tu experiéncia en alta mar y que nunca tenga que pagar tu funeral.

Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida,

la muerte canta noche y día su canción sin fin.

Rabindranath Tagore